¿Cómo establecer un canon literario feminista?

El canon literario, cuyo origen del término se encuentra en el griego, y significa “vara” o “norma” es precisamente eso, una suerte de criterios que configuran una especie de norma para valorar como grandes obras y referentes determinadas novelas. Este canon, aunque a veces, se hable de un canon universal de la literatura, está estrechamente relacionado con el contexto cultural por lo que el canon de occidente puede no tener nada con el oriental, el africano, etc.

road-sign-361513_960_720Siempre que haya una norma, que puede estar creada desde el poder, sería conveniente preguntarnos: ¿quién la ha creado? ¿Desde dónde? ¿Para quién? ¿Quién la aplica?

No será difícil darnos cuenta de que lo ha sido por y para el hombre, es decir, el canon literario, se establece dentro de una sociedad patriarcal donde existe un discurso hegemónico que excluye a las mujeres. Lillian Robinson, dentro de la crítica literaria feminista en 1983 ya dijo que el canon literario era básicamente androcéntrico y masculino.

De hecho, el libro El canon occidental de Harold Bloom fue un libro muy polémico, donde las mujeres escasean, que como también comenta la crítica literaria Berta Delgado hay que leer con cuidado.

¿Por qué es importante cambiar el canon?

Porque el canon, la literatura que se escoge como referencia, va a ser un imaginario para la sociedad, unas referencias simbólicas culturales que tendrán incidencia en nuestra manera de ser y estar en el mundo y se está excluyendo la creación literaria realizada por mujeres.

Porque hasta ahora se ha estado legitimando el punto de vista, el pensamiento y los intereses masculinos y se ha marginado y denigrado las historias contadas por mujeres con adjetivos peyorativos como intimista, emocional, femenina, comercial, personal. Las mujeres no están presentes o bien se muestran de forma marginal, periférica, como una cuestión que sólo interesa a las mujeres; un personaje femenino parece que sólo puede interesar a un público femenino mientras que de  una novela protagonizada por un hombre nunca se dice que sólo vaya dirigida a un público masculino, que únicamente hable de cosas de hombres.

Porque, como decía Virginia Woolf, las mujeres aparecen sobrerrepresentadas como personajes, musas o público lector pero apenas se habla de ellas como escritoras.

Recientemente, otro año más, el premio Nobel de Literatura. Otro año más, no lo gana una mujer. Más de 100 ediciones, desde 1901, y tan sólo lo han ganado 14 mujeres. Esto está creando, como decíamos, unos referentes culturales llenos de sexismo y discriminación. Como dice Laura Freixas, todavía es necesaria mucha igualdad en la literatura para combatir la opresión, la injusticia, la insubordinación y la sumisión.

imagesCreo que un argumento motivador es para luchar por este cambio es que daba Helen Cixous en su libro La risa de la medusa: Hay un lugar donde no es necesario reproducir el sistema político, cultural, económico y social: LA ESCRITURA.

Pues adelante. Por un canon literario más feminista.

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Vernon Subutex. Virginie Despentes

Escuchar el nombre de Virginie Despentes es mencionar a un referente del feminismo. Su Teoría King Kong es un referente, un clásico, un imprescindible.

Vernon Subutex es su última novela, la primera de una trilogía. En Francia ha sido un gran éxito. Sin embargo, creo que comparado con otros, resulta un libro bastante flojo e insulso.

vernon.jpgNarra la historia de un hombre, que ha pasado de vivir de las ventas en su tienda de discos, a quedarse sin trabajo y sin casa. Es una situación bastante habitual, no sólo en Francia, sino también en otros países como España. Llama la atención el protagonista masculino, algo novedoso en Despentes. En una entrevista ha comentado que el hecho de poner a una mujer en esta situación, es decir, una mujer en la calle, no hubiera resultado tan guay.

El protagonista no parece tan cool, como dice ella. Resulta un tipo que vaga y que de alguna manera va viendo qué puede sacar de las mujeres, aunque aparente que sean ellas las que se acercan a él.

Desde mi punto de vista, esta afirmación por un lado, me lleva a pensar que en la mente de los lectores hay pensamientos sexistas puesto que como en otros tantos aspectos, la misma cosa está vista con mejores ojos en hombres que en mujeres. Por otro lado, me sorprende de una mujer transgresora e independiente que parece que busca, en este caso, cierta aprobación… o cierto éxito literario.

Es cierto que en la novela no falta esa parte que se encuentra en los márgenes. Aparecen transexuales, lesbianas, chicas que llevan velo pero, en mi opinión, no tienen demasiada entidad.

Es un libro que cuesta leer, que se hace pesado en sus dos terceras partes, menos al final. Quizás su éxito radique en esa identificación por gran parte de la población con la posibilidad de tenerlo todo: casa, trabajo, amigos, familia, a no tener nada.

Espero nuevos libros de Virginie Despentes pero más en la línea del nombrado Teoría King Kong, Fóllame o Bye bye Blondie.