Mujeres que leen, mujeres que escriben contra la opresión

El ámbito literario es un campo de batalla, otro más, en el que las mujeres luchamos contra la opresión que el patriarcado ejerce sobre nosotras. La lectura, en mayor o menor medida, otorga conocimientos, independencia, libertad, capacidad de decisión. Los hombres han intentado evitar, hasta hace relativamente poco, que las mujeres leyéramos o escribiéramos. Lo consideraban innecesario, pensaban que éramos incapaces o que tal actividad nos volvería locas. Simplemente tenían miedo de perder sus privilegios en la sociedad. La lectura era peligrosa para las mujeres, decían. Una excusa para continuar sometiéndonos y mantener una relación de poder sobre nosotras. Al mismo tiempo, ejercieron violencia (y se continúa) al crear referentes estereotipados, sumisos, dependientes y no libres.

Sin embargo, las mujeres siempre hemos buscado el modo de escapar al control que el patriarcado nos ha impuesto, de rebelarnos contra el poder establecido y contra el papel que nos han asignado en la sociedad en contra de nuestra voluntad.

En la China antigua, en Hunan, las mujeres crearon un lenguaje secreto, el nushu, para poder hablar entre ellas ya que el lenguaje escrito por hombres lo tenían vedado. Era su forma de comunicarse y darse consejos sin que los hombres se enteraran.

chinaPoco interés ha habido en dar a conocer a Murasaki Shikibu, escritora japonesa del siglo XI que escribió Genji Monagatari, considerada la primera novela, tal como hoy la concebimos, de la historia.

En la Edad Media se leían libros religiosos y sagrados y aunque bien es cierto que la cultura estaba en manos de la Iglesia y de las clases nobles o la corte, también destacaron mujeres en los scriptoriums. Conocida es Hildegard de Bingen, autora de libros visionarios, tratados científicos, médica y compositora o Eloísa de Paracleto, mujer excepcionalmente culta y erudita.

En el siglo XV había un Tratado que afirmaba que las mujeres solo podían leer lo escrito por sus maridos cuando estuvieran solas y para cualquier otra lectura debían estar acompañadas. Aún así hubo mujeres como Cristina de Pizan que escribió una obra de referencia, la primera obra feminista moderna: La ciudad de las mujeres, un tratado donde ya habla de temas como la violación, la igualdad entre mujeres y hombres y el acceso al conocimiento por parte de las mujeres.

Humanistas y filósofos como el español Juan Luis Vives, en el siglo XVI, aconsejaba a los maridos que impidieran que las mujeres e hijas leyeran, ya que según él carecían de juicio. Siguieron su estela el celebérrimo Jean Jacques Rousseau, que no dejó de ser un misógino. En el último capítulo de su obra El Emilio, dedicado a Sofía, la mujer ideal, se muestra a favor de que la mujer viva en la esfera privada y se dedique durante su vida a agradar y satisfacer a los hombres. En cambio, quedaron en más en la sombra pensadores como François Paulin de la Barre o el Marqués de Condorcet que defendían la igualdad de las mujeres en la sociedad. Son los tiempos de las cazas de brujas pero también el de la aparición de algunos clubs de lecturas, surgido a raíz de mujeres que se juntaban para hablar mientras hilaban y bordaban.

ilustracionLa figura de lectora ya había empezado a tomar cierta entidad y en el siglo XVII las mujeres empiezan a acceder a la lectura, aunque siempre con limitaciones, y todavía con muchas lecturas religiosas. En el siglo XVIII son imprescindibles las obras de Olympe de Gauges que escribió Los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791 como réplica a los Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789, que a pesar de lo que muchos quisieron afirmar no incluía los derechos de las mujeres. También fue importante la contribución de Mary Wollstonecraft con la Vindicación de los derechos de la mujer en 1792, en parte una respuesta en clave feminista al Emilio de Rousseau del que se sintió profundamente decepcionada al leer el capítulo dedicado a Sofía. La pensadora afirmaba que la mujer no era inferior al hombre sino que no se le había dado la misma educación.

Un siglo después, se empezaba a estudiar la mujer como cuestión social. También aparecen filósofos, como John Stuart Mill, el cual reivindica la igualdad de las mujeres en El sometimiento de las mujeres. En sus pensamientos influyeron las ideas feministas que le transmitía Harriet Taylor. Las mujeres viven una época en que no encuentran su lugar en el mundo, sometidas por el patriarcado y empiezan a aparecer enfermedades como la anorexia y a diagnosticar a muchas mujeres como histéricas cuando realmente el patriarcado era el origen de sus problemas. Un ejemplo lo encontramos en Alice James, cuyo diario dejó con la boca abierta a sus hermanos Henry y William o en Charlotte Perkins Gilman a la que los médicos le prohibieron leer y escribir porque la vida intelectual le perjudicaba, algo que se negó a aceptar. El papel amarillo es un relato imprescindible suyo que refleja la situación de muchas mujeres.

remediosYa en el siglo XX, se produce, como dice Ángeles Cabré, una democratización de la lectura y aparecen grandes lectoras y escritoras como Virginia Woolf que reivindica una habitación propia para las mujeres. Recordemos que hasta ahora la vida se hacía en un lugar común y, por ejemplo, no fue fácil para Jane Austen escribir sus novelas en un salón lleno de ruido, entre el trasiego familiar y las visitas de conocidos a la casa. Otros nombre importantes son el de la escritora neozelandesa Katherine Mansfield, la estadounidense Anais Nïn, la chilena Gabriel Mistral o la argentina Alfonsina Storni. En España se creó el Lyceum Club en 1926 y funcionó hasta 1939, una asociación para mujeres, la élite cultural, que disponía de tiempo y medios debido a su ambiente familiar y su nivel de educación para estas actividades. Estuvo compuesto por mujeres tan importantes para nuestra historia y olvidadas como María de Maeztu, María Lejárraga, Zenobia Camprubí, Victoria Kent, Concha Méndez o María Teresa de León.

En la actualidad hay más mujeres lectoras que hombres pero se sigue leyendo, en gran medida, con una mirada masculina. Se visibilizan pocos nombres de escritoras y los hombres, la sociedad, infravalora lo escrito por las mujeres, etiquetándolo de manera despectiva como femenino únicamente porque no se ajusta al patrón masculino. El mejor libro escrito por una mujer siempre va a ser peor valorado que el peor escrito por un hombre. Existen gran cantidad de autoras, con estilos muy diferentes que nos permite hacernos una idea de la diversidad, siempre buena, con la que contamos. Estos son algunos (que no todos): Margaret Atwood, Chimamanda Ngozi Adichie, Marcela Serrano, Virginie Despentes, Gioconda Belli, Paloma Bravo, Alice Munro, Belén Gopequi, Caitlin Moran, Toni Morrison, Elfriede Jelinek, Iztiar Ziga y un largo etc.

Es necesario seguir leyendo, con mirada feminista, ser reflexiva y crítica, cuestionar a través de la lectura los valores patriarcales y sexistas que nos imponen. Por este motivo surge, con el auge de los clubs de lectura, y como en otras tantas ciudades, el primer Club de lectura feminista de Guadalajara, dentro de la Asociación de La Maraña, un club participativo y abierto. Hace falta continuar la lucha y la reivindicación, también a través de la cultura, y más concretamente de la literatura, relegada en muchas ocasiones al último lugar, porque debemos comprometernos, no aceptar sin más el poder y los cánones establecidos y dar espacio a otros valores alternativos más igualitarios y justos para mujeres y hombres.

Busquemos, como dice la poetisa mexicana Rosario Castellanos en su poema Meditación en el umbral, un mundo menos sórdido para las mujeres.

Leamos. Cuestionemos. Sigamos cambiando el mundo.

*Publicado originalmente en el blog del Club de Lectura feminista de la Asociación La Maraña

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Tea Rooms. Mujeres obreras

Tea Rooms. Mujeres obreras, escrita por Luisa Carnés en 1934 es una novela descubierta y editada recientemente, con gran acierto, por Hoja de Lata. Sólo lamento que haya llevado tanto tiempo redescubrirla y darle el valor que se merece.

carnesLuisa Carnés fue una escritora de la Generación del 27, invisibilizada como tantas otras asociada a la narrativa social de la preguerra. Nació dentro de una familia obrera y su experiencia vital se reflejó en muchas de sus novelas donde recoge la situación social de dicha clase y en particular de las mujeres.

Marca muy bien la diferencia de clase a través de pasajes tan significativos como que se ha consolidado esa definición de sociedad que dice «los que suben en ascensor y los que utilizan la escalera interior» o la preferencia de las mujeres pobres y obreras del invierno al verano porque «ve el temor la proximidad de los días radiantes de ese sol enemigo que descubre el zapato informe, que ilumina cada deterioro del atavío con la precisión del reflector a la estrella».

Matilde es una joven protagonista de la novela, que recorre las calles de Madrid en busca de trabajo con cuyo salario poder ayudar a su familia. Es contratada en un salón de té donde trabaja junto a otras mujeres. A través de las miradas de todas ellas nos vemos inmersas en las distintas situaciones y vicisitudes a las que se tieluisanen que enfrentar, cada una con su propia idiosincrasia y sus herramientas. Encontramos la mujer católica, la «moderna», la estoica y, por supuesto, la rebelde, encarnada en Matilde que reniega del funcionamiento de la sociedad.

Es una novela que cada línea, cada párrafo ofrece mucho para analizar y reflexionar. Desde la explotación laboral (se trabajaba los domingos por el mismo salario, los ingresos eran para el empresario) y el acoso por parte de hombres con poder a sus empleadas (miradas de escote), pasando por la cuestión de la maternidad, el trabajo en el hogar hasta la división de clases (ricos y pobres), la religión, fatalista para la mujer obrera, y la solidaridad entre iguales (necesidad de organización colectiva para salarios y condiciones laborales justas).

Es decir, Luisa Carnés es crítica con el sistema, con la desigualdad social y la discriminación hacia las mujeres. Es una novela original, con gran fuerza narrativa, de estructura sencilla, innovadora para su época y con gran vigencia actual puesto que encontramos numerosas situaciones y discursos que bien nos podría estar sucediendo a cualquiera de nosotras.

Una lectura imprescindible.

Vernon Subutex. Virginie Despentes

Escuchar el nombre de Virginie Despentes es mencionar a un referente del feminismo. Su Teoría King Kong es un referente, un clásico, un imprescindible.

Vernon Subutex es su última novela, la primera de una trilogía. En Francia ha sido un gran éxito. Sin embargo, creo que comparado con otros, resulta un libro bastante flojo e insulso.

vernon.jpgNarra la historia de un hombre, que ha pasado de vivir de las ventas en su tienda de discos, a quedarse sin trabajo y sin casa. Es una situación bastante habitual, no sólo en Francia, sino también en otros países como España. Llama la atención el protagonista masculino, algo novedoso en Despentes. En una entrevista ha comentado que el hecho de poner a una mujer en esta situación, es decir, una mujer en la calle, no hubiera resultado tan guay.

El protagonista no parece tan cool, como dice ella. Resulta un tipo que vaga y que de alguna manera va viendo qué puede sacar de las mujeres, aunque aparente que sean ellas las que se acercan a él.

Desde mi punto de vista, esta afirmación por un lado, me lleva a pensar que en la mente de los lectores hay pensamientos sexistas puesto que como en otros tantos aspectos, la misma cosa está vista con mejores ojos en hombres que en mujeres. Por otro lado, me sorprende de una mujer transgresora e independiente que parece que busca, en este caso, cierta aprobación… o cierto éxito literario.

Es cierto que en la novela no falta esa parte que se encuentra en los márgenes. Aparecen transexuales, lesbianas, chicas que llevan velo pero, en mi opinión, no tienen demasiada entidad.

Es un libro que cuesta leer, que se hace pesado en sus dos terceras partes, menos al final. Quizás su éxito radique en esa identificación por gran parte de la población con la posibilidad de tenerlo todo: casa, trabajo, amigos, familia, a no tener nada.

Espero nuevos libros de Virginie Despentes pero más en la línea del nombrado Teoría King Kong, Fóllame o Bye bye Blondie.

Anti San Valentín: No es amor eso que dices

Oye, que el amor no es eso que dices.
¿El qué? —preguntó Raúl.
Matar dragones, acabar con invasores y conquistar castillos por una damisela.
Querías saber si te quería. Ahí tienes tu respuesta. Todo eso haría por ti.

blancanievesSi eso es quererme, quizás entonces sea yo la que no te quiera. Si tú eres un aventurero, entonces ¿se supone que yo soy la princesa que espera limpiando el horno, echándose la siesta, cocinando pastel de manzana o arreglándome como a ti te gusta?

¿Pero qué dices?

Me estás contando cuentos. Me los sé: Blancanieves, La Bella Durmiente, Cenicienta, La Sirenita. ¡Cuentos bobos!

¡Qué cuentos ni qué historias! Te quiero, moriría por ti.

Eso no es amor. Si mueres por amor, no es amor. Eso es sufrimiento, dolor, pena, tristeza, falta de autoestima, qué sé yo. Si mueres por amor, no me quieres porque yo moriría porque tú mueres y entonces tampoco lo mío sería amor porque yo estaría sufriendo porque tú has sufrido. Los dos sufriendo, los dos muertos. Imposible que haya una pizca de amor.

No te entiendo. ¿Dices que no nos queremos?

Digo que me planteo si yo te quiero si tú me quieres de la manera que dices que me quieres.

Laura, yo te quiero a mi manera.

¡¿Qué maneras?! Excusas para justificar que cualquier cosa es amor. ¿Cuál es tu manera?

Pues…

Dudas. Ni lo sabes.

Espera, no seas impaciente. Te quiero… simplemente, te quiero. Eres mi novia.

¿Ves? Pero, ¿lo ves? «Eres mi novia» has dicho.

Sí, ¿y qué?

candado¿Cómo puedo ser tuya? ¿Soy acaso una mesa, un ordenador, un pantalón? ¿Tienes ticket de compra? ¡Enséñamelo! Eso no es amor.

¿No eres mi pareja?

No soy tuya, no soy de nadie.

Ya.

«Ya» no. Lo has dicho. Si dices eso no me quieres aunque tú pienses que me quieres. ¿Por qué estás conmigo?

Porque te amo. Te lo he dicho cientos de veces. ¿No te basta?

Raúl, no sabes lo que quieres y no sabes si me quieres y…yo ya no sé si te quiero.

Ayer me querías.

Hoy no es ayer. Y el amor es muy viajero.

Escúchame, Laura. Te quiero. Mucho. Haría cualquier cosa por ti.

Sí, sí… lo dijiste antes: dragones, castillos y demás chorradas. ¿Dejarías la ciudad para ir a vivir a mi pueblo, aunque no te guste, sólo por mí?

Claro.

Eres tonto. Has visto muchas películas románticas. Eso no demuestra que me quieres. Eso demuestra que eres tonto. Y no quiero tener una relación con un tonto.

De acuerdo. Lo reconozco. No se me está dando bien. Estoy cansado. Lo dejamos.

¿El qué? ¿La discusión o la relación?

Laura, por favor.

Raúl, si no nos queremos no pasa nada. Lo dejamos con cariño y con respeto y tan felices.

¿Cómo que tan felices? ¿Cómo vamos a ser felices si rompemos nuestra relación?

Si rompemos la relación es porque no nos queremos. Si vivimos con alguien que no queremos no podemos ser felices, por lo tanto, romper la relación nos devolverá la felicidad. Es sencillo.

¿En serio estás diciendo lo que estás diciendo?

Claro. ¿O es que tienes miedo a estar solo?

No, pero quiero estar contigo.

¿De verdad? ¿Estás seguro? Puedes no querer reconocerte a ti mismo que no quieres estar solo pero quieres estar conmigo aunque no me quieras porque quieres creer que me quieres para no quedarte solo.

Yo creo que somos felices.

Pues yo pienso que la felicidad se nos fue en algún momento de esta conversación.

Podemos arreglarlo, Laura. Estoy dispuesto a cualquier cosa.

Dale. Cualquier día me matas. Con esa cabezonería de que soy tuya y que harías cualquier cosa por seguir conmigo.

¡Laura! Joder. Dime, ¿cómo quieres que te quiera?

Libre. Aunque no me convence que tenga que decirte cómo tienes que quererme.

Por favor…

Déjalo. Lo sabemos los dos. El amor ha hecho las maletas.

maleta

FIN

Mujeres, enfermedad y literatura

maquina.jpgLas mujeres, la enfermedad y la literatura tienen muchos nexos en común. Las primeras han visto desde hace siglos coartada su libertad, fruto del machismo y la desigualdad, y muchas han sufrido episodios anímicos depresivos o depresiones graves. En otros muchos casos, han intentado tacharlas de locas o histéricas o de no saber lo que querían, cuando podían estar más cuerdas y ser más inteligentes que muchos de los hombres que las diagnosticaban como tal. Las mujeres no han sido comprendidas a lo largo de la historia y ellas han recurrido a la literatura para expresarse y quizás para sentirse entendidas.

sylviaAunque seguramente habrá otras muchas obras y autoras me gustaría nombrar a tres: Sylvia Plath. Una escritora estadounidense nacida en 1932 que escribió La campana de cristal, una obra semi-autobiográfica que cuenta la vida de la protagonista, una mujer que nos va mostrando su inestabilidad emocional y su intento por hacer su vida.

Janet Frame, escritora neozelandesa nacida en 1924 tiene una obra, autobiográfica, en tres tomos titulada Un ángel en mi mesa, de la que la directora Jane janetCampion realizó una película con el mismo nombre. En este obra, la autora narra su vida desde su infancia y cuenta los años horribles en la que se la diagnosticó erróneamente con esquizofrenia, fue ingresada en un hospital y sometida a tratamientos muy duros. Escribir la ayudó a superar los momentos duros como este, y sus épocas de depresión.

Por último querría señalar El papel pintado amarillo de Charlotte Perkins-Gilman (Connecticut, 1860), socióloga, escritora y conferenciante. La escritora sufrió una depresión postparto con el nacimiento de su primer hijo, ésta fue aconcharlottesejada por un médico guardar reposo absoluto y dejar de escribir ya que no lo consideraba beneficioso. Algo que a ella la trastornaba mucho más porque lo que quería era escribir. De este incidente surgió el relato El papel pintado amarillo, una reivindicación feminista de cómo se trata y se considera a las mujeres.

¿Conocéis más libros que hablen sobre temas similares o con este enfoque?

 

Jóvenes y rebeldes… menos mal

chicaSer adolescente no es fácil. Ni ahora, ni en los años 80, ni en los 90 ni en el siglo XXI. Han pasado cerca de 20 años desde que yo fui joven y apuesto a que no hay mucha diferencia con las adolescentes de ahora. Seguimos con las mismas premisas, quizás con algunos cambios, propios de la adaptación a los tiempos. La presión de lo que otros esperan que seas (familia, amistad, escuela, sociedad, etc.) es muy duro. Creces con el rosa, las muñecas y las princesas Disney. Esperan de ti que seas una chica formal, dulce, callada, los demás determinan por ti que ropa te tiene que gustar llevar, qué música escuchar, cómo comportarte y todo para el que al final creas como propio el objetivo final en tu vida de conseguir un buen chico, que se convierta en tu marido y que tengáis hijos. A veces, quieres rebelarte y no puedes o no sabes cómo.

A veces, te sientes sola, puedes tener amigas, muchas o pocas, pero hay un momento de tu vida que te sientas incomprendida, alejada de la gente que te rodea, como si fueras una extraterrestre. No te gusta la ropa de Zara pero la compras. Escuchas música pop y regaetton pero si te lo plantearas quizás escucharías otro tipo de música. ¿Pero salir del molde? Quieres ser alguien diferente porque no te gusta lo que haces ni con quien estás pero quieres sentirte parte de un grupo.

¿Y qué sucede si no quieres ser lo que han elegido para ti? ¿Cuándo eliges ser tú misma?

Aquí os dejo cuatro libros donde las protagonistas son adolescentes o chicas jóvenes que rompen a su manera los moldes preestablecidos o que intentan salir del encorsetamiento en el que se encuentran. Reflexionan sobre ellas mismas, la amistad y el mundo que les rodea.

gopequiDeseo de ser punk de Belén Gopegui. Novela que comienza con una joven, Martina, que recibe la noticia de la muerte del padre de su amiga. A partir de ahí empieza a escribir una especie de diario íntimo. La música tiene un importante papel en la novela.

moranCómo se hace una chica de Caitlin Moran. Después de Cómo ser mujer, esta novela, con el mismo sentido del humor negro y ácido, su autora nos relata la vida de una adolescente, Johanna Morrigan que vive en un barrio de clase obrera y forma parte de una familia con pocos recursos. Su sueño: ser crítica musical.

partirPartir de Lucía Baskarán. Una joven se ha trasladado a Madrid con el objetivo de ser actriz de teatro. Con humor, la protagonista reflexiona sobre las ilusiones, el fracaso, el miedo y la depresión. Cómo la amistad y la familia pueden ser un apoyo para ponerte las pilas y rehacer tu vida.

clineLas chicas de Emma Cline. De momento, está siendo una novela con bastante éxito. Se trata de una versión libre sobre algunos asesinatos cometidos por unas chicas jóvenes que formaban parte de líder de una secta en los años 60, Charles Manson. Del mismo modo, que las otras, la soledad, la curiosidad, la necesidad de no ser invisible ante la sociedad lleva a la protagonista, Evie, a unirse a un grupo de chicas que llevan una vida muy diferente a la suya.

¿Conoces más libros donde las protagonistas sean adolescentes o chicas jóvenes?

Maternidades subversivas

“Ser o no ser.. madre”. Esa es la cuestión.

No soy madre y, reconozco que siempre me ha dado miedo por eso que dice Rosario Hernández en el prólogo de Maternidades subversivas de  María LLopis y publicado por la editorial Txalaparta:  no tener hijos para ser siervos del patriarcado, ni del Estado ni del Capitalismo. Ni mis hijas, ni yo. Así es porque como dice Irati Fernández “la maternidad no puede ser interpretada solamente como un hecho biológico, sino que sobre todo debe ser abordada como un hecho social, cultural  e incluso político”

No quiero verme sumergida en una vida de sacrificio, renuncias y malestares que pueden venir desde la presión por ser la madre que se supone que tengo que ser o por la falta de apoyo por serlo como yo deseo.

Conocía a Maria Llopis (no en persona) por su anterior libro El postporno era eso. Me gustó, en general, el trabajo y el punto de vista de esta licenciada en Bellas Artes y artista con claras intenciones políticas feministas y quise saber qué opinaba ella, y otras mujeres/hombres de otro tipo de maternidades.

En Maternidades subversivas, a través de diferentes entrevistas, podemos tomar un primer contacto con diferentes aspectos de la maternidad, el parto o la crianza como la crianza compartida, la teta anticapitalista, la ecosexualidad, el aborto espontáneo, los peligros del amor romántico, el poliamor, la sexualidad infantil, el aspecto espiritual, el parto orgásmico, etc. Toda una ruptura con el sistema y con la idea de qué es ser mujer y cómo cumplir con los mandatos.

libroDesconozco si algún día seré madre, pero sí puedo decir que este libro me parece revelador. Obtenemos una idea un tanto revolucionaria sobre ser madre. Revolucionaria en el sentido de que ataca a las normas del heteropatriarcado y del capitalismo e intenta romper moldes. Lo más valioso del libro es que sirve como antídoto al modelo patriarcal  que nos viene impuesto de ser madre. No es tanto reivindicar una maternidad como mejor que otra, sino la posibilidad  de que cada mujer se sienta libre de parir o no, de hacerlo como crea más conveniente, de criar a su manera, sin que por ello se sienta juzgada.

Creo que el conflicto entre diferentes feminismos, entre ser madre, no serlo, entre el determinismo biológico y los aspectos culturales seguirá siendo motivo de discusión y “lucha” y esperemos que en beneficio de las mujeres. Eso sí, independientemente de esos conflictos tenemos que ser respetuosas con la libertad para elegir.Hay opciones, diversas, y todas son válidas.

Otro libro, sobre maternidades, publicado este año 2016 y que causará revuelo es Madres arrepentidas de Orna Donath, aún no lo he leído pero puede ser un complemento perfecto a éste.

 

 

 

 

Solos. Paloma Bravo

Desde la cotidianidad se puede hacer política porque lo personal es político. Y eso lo que consigue Paloma Bravo en su novela Solos.

palomaSolos es una novela para valientes, para aquellas personas que estén dispuestas a cuestionar cierto status quo social como son las parejas y las amistades. Como ella misma dice en una entrevista, Solos va dirigida: “A todos lo que tienen miedo a la soledad y al dolor. A todos los que saben reír”.

Elena y Javi son el prototipo de pareja que delante de sus amigos intentan parecer la pareja perfecta pero que realmente está llena de dudas y miedos sobre su relación. Ambos provienen ya de una relación que no ha funcionado y con hijos.

La novela intenta mostrar que la sociedad nos obliga a estar en pareja, que es la situación ideal (la situación ideal para que los estados puedan controlarnos más fácilmente). Ellos dos se dan cuenta de que su relación ha llegado a su fin pero por miedo a que les vean como fracasados y por miedo a la soledad, no se atreven a dar el paso.

soledadNos sentimos solas si no tenemos pareja pero la realidad es que tenemos amistades, familiares, compañeras de trabajo, vecinas, etc. ¿Por qué la felicidad ha de girar en torno a la pareja?

El personaje de Ana, una amiga de la pareja me parece grandioso: independiente, divertida, valiente, con sentido del humor, con iniciativa, con las ideas claras. Es reconfortante encontrar un personaje femenino que sea fuerte y rompa estereotipos (a pesar, de que como todo el mundo tenga sus miedos).

Tomás es el cuarto personaje de la novela, muy amigo de Ana. Me ha gustado también que entre ellos, a pesar de que Elena y Javi lo intentan, no haya una relación amorosa. Mujeres y hombres pueden tener relaciones de amistad entre ellos, sin nada más.

Entre las conversaciones que surgen entre estos cuatro personajes nos vamos haciendo una imagen de los temores individuales así como de las imposiciones patriarcales que todas las personas sufrimos y el pavor que tenemos a tomar decisiones para no salirnos de los márgenes que nos han impuesto.

Novela necesaria. Espero que haya más.

Entrevistas a Paloma Bravo:

El amante de Lady Chatterly. D.H. Lawrence

En varias ocasiones he leído que D.H. Lawrence fue un escritor que entendía perfectamente la psicología de las mujeres y que quedaba muy retratada en sus novelas. Fue uno de los motivos que me llevó a leer una de sus novelas más conocidas: El amante de Lady Chatterly.

chaterllyDesde luego, Constance Chatterly, la protagonista de la novela, es una mujer fuerte, independiente, inteligente. Había estado en Florencia, Roma y París y había tenido contacto cercano con el arte. También, su madre y su padre la habían llevado a congresos socialistas donde se había acostumbrado a la política y a hablar de ella.

Se trata de un personaje valiente que intenta seguir su propio camino. Una vez casada con Clifford, empieza a sentirse frustrada y no duda en enfrentarse a las habladurías, a las reglas sociales y buscarse un amante, que para más inri es de una clase social diferente: Mellors, el guardabosques.

Quizás, esta novela sea una de las que se recomiendan como lectura de novela erótica. Sin embargo, hay momentos que no sólo baja la libido sino que pone de mal humor. Si queremos conocer bien el perfil de un hombre machista y misógino ese es el del guardabosques.

Eso es lo que no me ha gustado nada de la novela. Ver, de nuevo, reflejado, la relación de una mujer que siente atracción por un hombre que insulta, veja y maltrata a las mujeres. Ya hay suficientes libros con esos arquetipos para continuar recomendando actitudes y relaciones nada positivas para las mujeres. Nada más hay que leer algunas de las opiniones que tiene sobre las mujeres y sobre sus relaciones previas. Volvemos al estereotipo de hombre rudo y violento y reforzarnos la idea de que a las mujeres nos atraen hombres así.

No queremos hombres así ni recomendar novelas que refuercen estos estereotipos.

 

La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal

En muchas ocasiones, escribir artículos de opinión con gran cantidad de seguidoras en las redes sociales, permite escribir, publicar y publicitar novelas que causan un revuelo que muchas veces no va acorde con la calidad del libro.

La chica miedosa que fingía ser valiente de @Barbijaputa es uno de ellos. Lo compré ilusionada. Suelo ser lectora habitual de sus artículos de opinión pero también si quiero ser fiel como lectora crítica, debo reconocer que el libro me ha decepcionado.

barbiPasé de la emoción inicial de encontrar un libro diferente y feminista a encontrarme con algo poco original y transgresor. Es un libro sencillo, rápido de leer, al estilo de los superventas, donde la protagonista busca empoderarse y tomar sus propias decisiones respecto de su vida. El humor está presente en toda la novela y puede que sea su punto más fuerte.

Sin embargo, se queda en una historia típica centrada en los devenires amorosos de una chica. Las menciones a su militancia, a sus reivindicaciones se quedan en meras menciones a lo largo de la novela para intentar darle un halo feminista y transgresor pero sin conseguirlo.

Quizás, podamos pensar que el libro trata de reflejar el momento de reflexión y el proceso de cambio que una mujer sigue hasta ponerse las gafas moradas pero insisto en que se trata de una mera ilusión.

Son necesarias historias que den un paso más y ya muestren otros perfiles de mujeres, que sean referencia, que veamos que ya existen, algunas desde hace tiempo, y que han hecho mucho por nosotras.