Despatriarcalización de los viajes

Si buscamos la definición de Viajar en varios diccionarios encontraremos algo parecido a trasladarse de un lugar a otro, generalmente distantes entre sí, o recorrer una ruta.

viaje1

Pero, si nos fijamos, esa definición no incluye el objetivo del mismo que, por otro lado, puede ser variado. Nos hemos preguntado alguna vez ¿con qué fin? Viajamos ¿para conocer otras culturas? ¿otras personas? ¿por diversión? ¿para aprender? ¿para abrir la mente?

Cualquiera de estos motivos, y muchos más, son los más habituales escuchar cuando alguien nos habla de sus viajes pendientes o de los ya realizados.

Sin embargo, si hacemos algo de autoreflexión y autocrítica, lo cierto, y no lo digo con intención de denostar los viajes (a mí también me gustan) es que a pesar de que se afirme que viajar te abre la mente, creo que no he conocido en la vida alguien que después de un gran viaje, de esos de los que se suele presumir, haya comentado cosas muy alejadas del típico turisteo o haya sufrido un cambio espectacular en su forma de entender la vida, de posicionarse y relacionarse con los demás.

Debemos reconocer que quizás se deba a que, en los últimos tiempos, los viajes no dejan de ser un producto de consumo más dentro del capitalismo. A nadie nos va a resultar extraño esa sensación de que todo el mundo quiere viajar, cuanto más lejos, mejor y porque hay que contarlo a las amistades y familiares. En pocas ocasiones nos paramos a pensar qué implicaciones tienen o qué significan para nosotras. Viajar se convierte en objeto de colección del que fardar delante de amistades.

Quizás muchas no somos más que meras turistas, lejos de esa idea romántica, bucólica y atractiva de las auténticas viajeras.

viaje3Siempre se ha hablado más de hombres viajeros y aventureros y son ellos los que han sido protagonistas sobre todo de este tipo de viajes para presumir. De hecho, en el pŕologo del libro Mujeres viajeras y intrépidas de Cristina Morató, Manu Legineche (prologuista) dice que a lo largo de la historia los hombres han realizado los llamados viajes ego-trip, es decir, viajes que sirven para alimentar el ego y presumir. Parece ser que las mujeres viajaban, desde hace tiempo, con otras intenciones diferentes a las de alimentar el ego. Este libro nos ayudará a descubrirlas.

También en un número de la revista Altair, dedicado a viajes y feminismo: A bordo del género: cruzando fronteras en la editorial se preguntaba, si ante esta cultura viajera masculina, heroica y competitiva, existe una forma femenina de viajar.

Como decimos, la hay pero debemos intentar que no la absorba ni el capitalismo ni el patriarcado.

“Así se invita a despatriarcalizar la cultura viajera y despojarla de estereotipos, alimentarla, nutrirla con narrativas diferentes a las que nos han vendido hasta ahora”.

A mí, me está haciendo pensar cómo replantearme viajar para evitar que sea, en la medida de lo posible, viajes atravesados por el consumismo y por la cultura masculina clásica porque es el modelo que seguimos  y porque, además, se nos han ocultado las crónicas de los viajes realizados por mujeres y no tenemos referentes femeninos apenas.

Algunos puntos a tener a cuenta son:

viaje2

  • ¿Con qué objetivo viajamos?
  • ¿Qué buscamos con ese viaje?
  • ¿A quién damos nuestro dinero? (hostales, restaurantes, ocio, cultura)
  • ¿Nos hacemos fotos con personas de lugar para presumir utilizando esa persona para nuestros fines?
  • ¿Tenemos ansia por ver cuantos más sitios, mejor pero sin realmente ser conscientes de si estamos aprendiendo algo de la cultura y de la gente del lugar más allá de estereotipos?

Quizás no sea fácil, pero puede ayudar la lectura de los viajes de otras mujeres a lo largo de la historia, que como siempre, han sido invisibilizados, a pesar de haber realizado logros y descubrimientos más impresionantes que algunos hombres. Y no solo para cuando viajamos en compañía, también si lo hacemos sola.

Un libroviaje3 para reflexionar, en líneas generales, sobre viajar, qué implicaciones tiene y qué significa, puede ser el ensayo de Patricia Almarcegui El sentido del viaje.

Además del libro mencionado de Cristina Morató y el de Patricia Almarcegui, nos pueden interesar estos libros, novelas y ensayos, que abordan los viajes desde puntos de vistas muy diferentes.

Tras la lectura de algunos de estos libros y varios artículos en Internet sacamos de primera mano los motivos de por qué las mujeres han querido viajar a lo largo de la historia, en muchas ocasiones, solas. Desde para vivir un sueño, para olvidar y sanar, aprender, seguir una obsesión, para voler a los orígenes, ganarse la vida, adquirir conocimientos, alargar la vida hasta para huir de la guerra, la represión o para la cooperación y la ayuda humanitaria. Y hace un par de siglos una viajera intrépida indicó también que para encontrar un hombre honorable.

También, si viajamos como activistas o en cooperación al desarrollo, es conveniente tener cuenta algunos aspectos que muchas veces olvidamos, embuidas en ese viajar coleccionista que nos vende la sociedad. Nos abrirán los ojos estos dos recursos: el blog de Elisa Coll, Revolution on the road, sobre viajar sola, activismo y feminismo y la guía A social media Guide for volunteers and travelers que da claves para no convertirnos en la típica salvadora blanca de la población de los lugares que visitamos cuando se viaja de cooperante.

viaje4Acabemos con lo que Pere Ortin denomina Homo turisticus occidentalensis (subespecie del Homo sapiens sapiens). Dice así, en un fragmento del Epílogo de la revista Altair mencionada con anterioridad:

“El Homo turisticus occidentalensis viaja sin el menor interés por conocer algo de lo que sucede en ese lugar al que llaman “destino”. Además, cree disponer de un salvoconducto en forma de guía que le evita mancharse en los conflictos que definen la contemporaneidad y olvida, por ejemplo, que en el lugar visitado no puede haber ni habrá placer, ni ocio, ni tampoco seguridad si no hay, primero antes que nada, menos desigualdad”.

Repensemos nuestros viajes y que sean feministas.

 

Anuncios

Mi cuerpo es mío

“Mi cuerpo es un campo de batalla” es un eslogan acuñado por la artista Barbara Kruge en 1989 que intenta mediante una metáfora explicar cómo el cuerpo de las mujeres se convierte en un lugar de violencias y agresiones y que sufre las mismas consecuencias y secuelas que podría sufrir un territorio en una guerra.

índice

No es la única que realiza una analogía de este tipo. Por su parte, Caroline Rice en su artículo Territorios Ocupados dice:

“La guerra contra el cuerpo de las mujeres es una guerra contra nuestro derecho a existir tal como somos, con todas nuestras imperfecciones y nuestros defectos, protuberancias, huecos, arrugas y líneas”.

Ante estas afirmaciones podemos ver que la violencia contra las mujeres, y contra el cuerpo en particular, surge de la cosificación que se da en las sociedades patriarcales y despojando a las mujeres de cualquier atisbo de humanidad, convirtiéndolas en muchos casos en objetos propiedad de los hombres.

Si nos paramos a pensar, ¿cuántas violencias contra el cuerpo de las mujeres somos capaces de nombrar?

Violación, canon de belleza (que supone adelgazar, cosméticos, depilación, cirugía plástica, anorexia, bulimia, etc.), aborto (se regula y se discute sobre el cuerpo de las mujeres pero no de los hombres), obesidad, agresiones sexuales, maltrato, mutilación genital femenina, menstruación, embarazo (violencia obstétrica), vejez (invisibilidad a partir de los 40), discapacidad, píldora anticonceptiva, pelo liso, piel blanca (personas negras y afroamericanas)

En la literatura, posiblemente nos sea fácil identificar en cualquier escena o descripción o una imagen estereotipada del cuerpo de las mujeres pero en este artículos os vamos a recomendar algunos libros escritos por mujeres que tratan especificamente estas cuestiones.

Mi cuerpo es un campo de batalla. Análisis y testimonios  es un libro del Colectivo Ma Colère que recoge testimonios de varias mujeres que cuentan su experiencia personal con su cuerpo: la gordura, la depilación, el cumplimiento de los cánones, etc. Incluye, además, el artículo que hemos mencionado más arriba Territorios ocupados.

Un libro que aborda la historia de la moda y de los canones de belleza así como el papel Divinasque desempeñan las modelos es ¡Divinas!: modelos, poder y mentiras de Patricia Soley-Beltrán, una ex-modelo que comenzó a investigar el significado del cuerpo, su papel en la sociedad y cómo se han ido utilizando las modelos para transmitir una determinada belleza en la sociedad occidental.

Junto a estos dos libros que enfocan su atención al cuerpo y los cánones no podemos dejar de mencionar el clásico de Naomi Wolf El mito de la belleza con frases tan reveladoras como “Una obsesiñon cultural con la delgadez femenina no tiene nada que ver con obsesionarse con la belleza femenina. Ees más bien una obsesión con la obediencia de las mujeres”.

La carneUn libro completamente diferente es La carne de Rosa Montero. Es un libro entretenido y ágil que le da un giro  a las relaciones heterosexuales de pareja donde al contrario de lo que habitualmente suele suceder la  mujer es mayor que el hombre. Una historia que nos hace pensar también sobre cómo se castiga el cuerpo de las mujeres a partir de determinada edad.

También podemos leer otros libros como Cuando comer era un infierno de Espido Freire, que no brilla por su calidad literaria pero sí encontramos testimonios de chicas jóvenes que sufrieron anorexia o bulumia debido a las exigencias del sistema patriarcal y de los canones de belleza o Stop Gordofobia y las panzas subversas que muestra la otra arista de la belleza: el terror a estar gorda o cómo hablamos y tratamos a personas que no cumplen los malditos estereotipos de belleza.

Si os interesa el tema de la menstruación, tema tabú donde los haya, podéis leer a Erika Irusta y Cartas desde mi cuarto propio.

índiceSin duda el tema de la belleza o de los cuerpos es lo que más abunda en la literatura, pero también podemos encontrar libros que tratan sobre la violencia institucional y la salud, algo realmente importante. En este sentido, podemos leer El encarnizamiento médico con las mujeres de Mercedes Pérez-Fernández y Juan Gervás y Mujeres, salud y poder de Carmé Valls-Llobet en los que veremos cómo muchas veces se juega con la salud de las mujeres y cómo se le impide tomar decisiones sobre su propio cuerpo.

¿Nos recomiendas más libros sobre está temática? ¿Alguno que te haya parecido especialmente bueno?

La amistad entre mujeres

Llegó un día en el que mi mejor amiga del instituto dejó de quedar conmigo. No tenía tiempo. La realidad: había conocido un chico y los chicos están por encima de las amistades.

También viví ese día en el que hablando con otra amiga, tenía muy claro que nuestras relaciones eran una jerarquía: primero la pareja; segundo, la familia; y tercero, si queda tiempo, las amigas. Espero que al menos tuviera tiempo para estar con ella misma.

Y no podía faltar el día glorioso de la amiga que se casa y que como ella misma afirmó “ya voy a tener el anillo de poder”. Sin comentarios.

friends-2347530__480

Evidentemente, nos guste o no, esto sucede. No siempre tiene que suceder de esta manera, puede haber otros motivos o pueden existir amistades que nunca se rompen. Pero no lo obviemos, el patriarcado nos quiere sin amigas. Siempre se nos ha dicho que las mujeres no podemos mantener una amistad y que nos peleamos por los hombres.  Y así ocurre en la literatura. La escritora Carmen G. de la Cueva cree que en la vida real las mujeres sí podemos ser amigas, de hecho, tenemos amigas pero la literatura no nos representa de ese modo.

Virginia Woolf en su ensayo Una habitación propia reflexiona sobre este tema:

“A Cleopatra no le gustaba Octavia. ¡Y qué diferente hubiera sido Antonio y Cleopatra si le hubiese gustado! Tal como fue escrita la obra, pensé, dejando, lo admito, que mi pensamiento se apartarse de La aventura de la vida, todo queda simplificado, absurdamente convencionalizado, si me atrevo a decir tal cosa. El único sentimiento que Octavia le inspira a Cleopatra son celos. ¿Es más alta que yo? ¿Cómo se peina? La obra quizá no requería más. Pero qué interesante hubiera sido si la relación entra las dos mujeres hubiera sido más complicada. Todas las relaciones entre mujeres, pensé recorriendo rápidamente la esplendida galería de figuras femeninas, son demasiado sencillas. Se han dejado tantas cosas de lado, tantas cosas sin intentar. Y traté de recordar entre todas mis lecturas algún caso en que dos mujeres hubieran sido presentadas como amigas”.

Y de hecho, hay algunas novelas, como Nubosidad variable de Carmen Martín Gaite que trata sobre el reencuentro de dos amigas que se separaron precisamente por un hombre. y quizás ocurre más de lo que debería suceder.

Aunque encontramos otras amistades que empiezan en la adolescencia como la de Amparo y Catalina que va evolucionando a lo largo del tiempo como ocurre en Daniela Astor y la caja negra de Marta Sanz o amistades que duran toda la vida como la que se narra en Alguien bajo los párpados de Cristina Sánchez-Andrade.

Otras amistades que encontrarmos en los libros es la relación entre dos mujeres de distintas

8296393

generaciones que se conocen y entablan una amistad en la que encuentran el apoyo y la comprensión que necesitan. Así ocurre en Astrid y Veronika de Linda Olsson y En la tierra de los abetos puntiagudos de Sara Ornet Jewett.

Por último, me gustaría mencionar a Laura Freixas, que entre otros temas, ha indagado, en éste del que hablamos en este post en sus libros Cuentos de amigas y Entre amigas.

Al leer estos libros me han surgido  diversas preguntas:

¿Refleja bien la literatura nuestras relaciones con otras mujeres?

¿Refuerza estereotipos?

¿Cómo nos relacionamos las mujeres?

¿Cómo influye el capitalismo y el patriarcado?

Las mujeres en el espacio público y la filosofía lenta

alegriaA veces, empezamos proyectos ilusionadas pero no se desarrollan como nos gustaría: dejadez, falta de compromiso, machismo… pero también a esos proyectos les podemos dar la vuelta y sacarlos a la luz de otras maneras. Otra manera que también puede resultar enriquecedora y enseñarnos. Quizás esa otra forma también nos lleve a conocer otra gente y otros puntos de vista que no habíamos valorado en un principio y nos acercan a nuestras intenciones.

Así, con un varapalo, del que se sacan aprendizajes surge el fanzine literario sonoro El momento perfecto, porque en esta sociedad machista y capitalista parece que nunca es buen momento para hablar de feminismo e igualdad.

Será un audio breve con una reflexión muy personal sobre aspectos del feminismo que me inquietan y vistos y ampliados a través de los libros. Un fanzine sonoro sencillo, modesto pero hecho con mucha ilusión y mucho mimo.

Puedes escucharlo y descargarlo en el siguiente enlace:
https://www.ivoox.com/23529083

Y en breve, para que no se sienta solo, irá acompañado y complementará la información un fanzine (de los de toda la vida) con otros aspectos no tratados en el podcast.

LA CALLE ES NUESTRA

Screen Shot 02-03-18 at 11.20 AM

Discípulas de Gea

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito define la Trata de personas como “el traslado de seres humanos de un lugar a otro dentro de las fronteras de un mismo país o hacia el exterior con fines de explotación, en su mayoría explotación sexual, laboral o en la mendicidad”

La trata y la explotación sexual mueven una cifra superior a los 8 millones de euros al día en España, según datos del Ministerio de Sanidad. Según la ONU, cerca de 140.000 mujeres acaban atrapadas en redes que les chantajean con fines de explotación sexual. Este es el tipo de trata con mayor casos, y supone un 50 % del total, siendo mujeres y niñas las principales afectadas (71 %)

En España existe desde 2015 un plan específico contra la trata. Concretamente en Guadalajara, existe desde 1983 una asociación, Guada Acoge, que tiene como misión fundamental el apoyo a personas inmigrantes, personas en riesgo de exclusión social y también está desarrollando un programa contra la violencia de género y la explotación sexual. Precisamente, para  apoyar este último programa nació la idea hace más de un año desde Inventa Editores la idea de Discípulas de Gea.

Díscipulas de Gea es un libro colectivo compuesto por las aportaciones de 36 mujeres. Se ha realizado mediante Crowdfunding y todas las aportaciones irán destinadas sostener el programa que hemos mencionado más arriba.índice

El libro está compuesto por relatos, poesías e ilustraciones que reivindican y dan valor al  trabajo artístico que realizan las mujeres, por un lado, y visibiliza la situación, las dificultades o la violencia que han sufrido las mujeres a lo largo de los tiempos. Historias que nos hablan de las luchas, de las maternidades, la amistad, el miedo, la fuerza, la resilencia, la necesidad de romper estereotipos y cambiar la sociedad, el derecho a decidir y ser quien una quiera ser, temas todos que nos tocan muy de lleno a las mujeres y de los que debemos ser conscientes a nivel individual para llevar a cabo movimientos y cambios colectivos.

Mujer. De Zahra El Hasnaoui

“Cuando

la verdad se quemaba en hogueras.

Cuando

se hablaba de cuerpos

carentes de alma,

y almas carentes de razón.

Cuando

el silencio helaba

zapatos rojos en la acera.

La breve sonrisa tornó

el frío en abrazo,

el golpe en fuerza.

Entre lides y  hastío

recuperaste la voz,

el viento y las flores”

Las ilustraciones y fotografías, realizadas mediantes diferentes técnicas, tienen mucha fuerza y en ellas predominan el cuerpo de las mujeres que se resisten, que buscan un cambio, que transmiten sentimientos, emociones, dolor y rabia pero también alegría, vitalidad y esperanza. Muchas de ellas  acompañan a los textos pero, sin lugar a dudas, tienen mensaje y entidad propia.

IMG_20171210_103020

Laura Virumbrales

En cuanto a los relatos, merece la pena destacar Las mentiras del espejo de Laura Riñón, un relato que nos recuerda el esfuerzo que tuvieron que realizar muchas mujeres para sacar a sus hijas adelante y cómo la sociedad invisibilizó su trabajo (en muchos casos, atribuyéndoselo a sus maridos) y lo menospreció… por el hecho de ser mujeres. Además, es el reflejo de otras tantas mujeres escritoras que tuvieron que hacerse pasar por hombres para poder trabajar en lo que deseaban: desde las hermanas Brönte, George Sand, María Lejárraga, Concepción Arenal  hasta la periodista (como en el caso del relato) y reportera de guerra Carmen de Burgos “Colombine” que publicó incluso bajo el seudónimo de Perico el de los Palotes.

Libros como Discípulas de Gea son necesarios. Libros que buscan la igualdad en el ámbito literario pero que también son generosos y solidarios.

Discípulas de Gea from Discípulas de Gea on Vimeo. Realizado con mucho cariño por Elvira Ongil y con banda sonora de Anibassia Vals. Merece la pena verlo.

¿Cómo establecer un canon literario feminista?

El canon literario, cuyo origen del término se encuentra en el griego, y significa “vara” o “norma” es precisamente eso, una suerte de criterios que configuran una especie de norma para valorar como grandes obras y referentes determinadas novelas. Este canon, aunque a veces, se hable de un canon universal de la literatura, está estrechamente relacionado con el contexto cultural por lo que el canon de occidente puede no tener nada con el oriental, el africano, etc.

road-sign-361513_960_720Siempre que haya una norma, que puede estar creada desde el poder, sería conveniente preguntarnos: ¿quién la ha creado? ¿Desde dónde? ¿Para quién? ¿Quién la aplica?

No será difícil darnos cuenta de que lo ha sido por y para el hombre, es decir, el canon literario, se establece dentro de una sociedad patriarcal donde existe un discurso hegemónico que excluye a las mujeres. Lillian Robinson, dentro de la crítica literaria feminista en 1983 ya dijo que el canon literario era básicamente androcéntrico y masculino.

De hecho, el libro El canon occidental de Harold Bloom fue un libro muy polémico, donde las mujeres escasean, que como también comenta la crítica literaria Berta Delgado hay que leer con cuidado.

¿Por qué es importante cambiar el canon?

Porque el canon, la literatura que se escoge como referencia, va a ser un imaginario para la sociedad, unas referencias simbólicas culturales que tendrán incidencia en nuestra manera de ser y estar en el mundo y se está excluyendo la creación literaria realizada por mujeres.

Porque hasta ahora se ha estado legitimando el punto de vista, el pensamiento y los intereses masculinos y se ha marginado y denigrado las historias contadas por mujeres con adjetivos peyorativos como intimista, emocional, femenina, comercial, personal. Las mujeres no están presentes o bien se muestran de forma marginal, periférica, como una cuestión que sólo interesa a las mujeres; un personaje femenino parece que sólo puede interesar a un público femenino mientras que de  una novela protagonizada por un hombre nunca se dice que sólo vaya dirigida a un público masculino, que únicamente hable de cosas de hombres.

Porque, como decía Virginia Woolf, las mujeres aparecen sobrerrepresentadas como personajes, musas o público lector pero apenas se habla de ellas como escritoras.

Recientemente, otro año más, el premio Nobel de Literatura. Otro año más, no lo gana una mujer. Más de 100 ediciones, desde 1901, y tan sólo lo han ganado 14 mujeres. Esto está creando, como decíamos, unos referentes culturales llenos de sexismo y discriminación. Como dice Laura Freixas, todavía es necesaria mucha igualdad en la literatura para combatir la opresión, la injusticia, la insubordinación y la sumisión.

imagesCreo que un argumento motivador es para luchar por este cambio es que daba Helen Cixous en su libro La risa de la medusa: Hay un lugar donde no es necesario reproducir el sistema político, cultural, económico y social: LA ESCRITURA.

Pues adelante. Por un canon literario más feminista.

El cuento del amor romántico

amorCuando era adolescente mi abuelo me decía que tenía que buscarme un buen novio, entiéndase bueno por algún médico, abogado o cualquier otra profesión bien considerada socialmente y que pudiera mantenerme. Mi padre me decía que era bastante antipática y que así quién me iba a querer. Después cuando tuve pareja estable su pregunta fue cuándo tenía pensado casarme. A mi madre, en cambio, le corría la prisa porque fuera madre porque ella quería se abuela y si no me resultaba demasiada molestia, quería tener un niño, que ha había criado a tres niñas.

Y junto estos, nos encontramos leyendo, escuchando música, viendo películas, series, publicidad que nos refuerzan estos mensajes. Entre imposiciones familiares y sociales, a nadie se le ocurrió preguntarme que deseaba yo porque el patriarcado ya se había encargado de decirnos a las mujeres cómo teníamos que vivir nuestra vida.

El amor romántico y la pareja es un tema que  resulta interesante de analizar en la literatura, uno de los referentes simbólicos, sobre los que construimos nuestras realidades. Leer nos permite darnos cuenta de lo difícil que es encontrar una novela sin una relación amorosa o que la trama no gire , sobre todo, si la mujer es protagonista en torno a un hombre. De hecho, cuando leemos con perspectiva feminista, por ejemplo El genuino sabor de Mercedes Cebrian nos damos cuenta lo interiorizado que tenemos las relaciones románticas: “Fíjate, una mujer protagonista y cuenta su vida, y no habla de hombres y no tiene una relación y no la busca. ¿Raro?”. No debería, pero nos llama la atención. Nos llama la atención porque precisamente desde los cuentos infantiles hasta gran parte de las novelas nos dicen que tenemos que querer a un hombre y casarnos.

Esto significa, como dice Coral Herrera, que el amor no es algo natural, se trata de una construcción socio-cultural atravesada por ideología y política y que puede variar según el tiempo, el contexto o la sociedad. También Mª Luz Esteban en su libro Crítica del pensamiento amoroso trata qué es el pensamiento amoroso, cómo se organiza la sociedad a través de él y qué implicaciones tiene para las mujeres. Además, explica cómo en las ficciones románticas como novelas o películas aparece casi siempre un amor patriarcal y capitalista, que van de la mano, y donde la clase y la raza juegan un papel importante.

El hecho de buscar pareja o desear disfrutar del amor no es en sí malo pero sí la imposición de que es necesario para ser una mujer completa o para ser feliz. Existen una serie de mitos románticos que van asociados a él y que nos perjudican especialmente a las mujeres, a las que se nos dice que en el amor todo vale, que es para siempre, que hay que esperar y que lograremos un cambio en nuestra pareja, entre otras cosas. Pero es un mensaje dañino. Y la literatura, a este respecto, aún necesita aportar más referentes diversos y variados en el tratamiento del amor y las relaciones de pareja (no sólo las heterosexuales).

mitos

En la mayoría de obras escritas por hombres, encontramos protagonistas masculinos. La mujer, cuando no es asesinada, es una comparsa al servicio de la misión que tiene que cumplir el protagonista. Podemos coger nombres al azar de escritores famosos desde Gabriel García Marquez hasta Mario Vargas Llosa y será difícil no escapar a este patrón.También debemos reconocer que muchas de las escritas por mujeres tratan el tema del amor como central y quizás no tantas como nos gustaría con un enfoque feminista.

Me parece interesante poder tomar conciencia de ello y leer de forma crítica y con mirada feminista:

  • ¿Qué papel juega la mujer en la novela?
  • ¿Busca el amor?
  • ¿Cómo se la describe? Personalidad, actitudes, etc.
  • ¿Qué tipo de relaciones se plantean?
  • ¿En que sé basan?
  • ¿Las mujeres sufren por esas relaciones?
  • ¿Aparecen uno o varios mitos del amor romántico?
  • Y cualquier otra pregunta que se os vaya ocurriendo y os haga sonar la alarma.

La obra Romeo y Julieta de Shakespeare, considerada como el sueño romántico a vivir de muchos enamorados (¿realmente sabrán de qué trata?) es lo peor que nos puede pasar. Dos jóvenes menores cuyo amor dura apenas 17 días porque él es asesinado y ella se suicida. ¿Queremos este tipo de amor en nuestra vidas?

Novelas clásicas como La Regenta, Madame Bovary o Anna Karenina aunque hablan de mujeres soñadoras, aburridas de sus matrimonios y con ansías de libertad u otro tipo de vida tienen un final trágico, lo que significa que, de alguna manera, se condena moralmente el intentar salir de las normas establecidas. Nos castigan.

Por otra parte, el relato La Mujer rota de Simone de Beauvoir es un buen texto para analizar muchos de los mitos románticos que se han establecido a nivel teórico. Una mujer que deja todo por amor y de repente se ve aceptando la amante de su marido en contra de su voluntad porque siente que no tiene nada, que su amor es para siempre para finalmente ser abandonada. Quizás sea en parte un poco el reflejo de algunos sentimientos de la autora que aunque tuvo una relación abierta con su pareja porque ambos eran partidarios de relaciones libres no pudo evitar pasar por momentos de sufrimientos y celos. ¿Es posible que no nos hayan enseñado a negociar? Marcela Lagarde da unas Claves feministas para la negociación en el amor.

libro_1350956844Existen algunas novelas, como Solos de Paloma Bravo que cuestiona las relaciones de pareja existentes, aquellas que se tienen por el mero hecho de miedo a la soledad. En esta historia, hay varios personajes que juegan papeles diferentes y especialmente interesante el de Ana: independiente, fuerte, crítica.

Parece ser que cuando se trata de amor, las mujeres sufren, incluso ser feministas no nos salva de caer en las trampas del amor romántico. En El albergue de las mujeres tristes, Marcela Serrano nos habla de varias mujeres que van a pasar una temporada a un albergue para resolver sus crisis sentimentales. Quizás, si hemos hecho una reflexión tengamos claro que queremos y qué no. En este artículo publicado en Pikara Magazine encontraréis una opinión al respecto: Lo que no queremos del amor.

Podríamos citar numerosos ejemplos de novelas con diferentes puntos de vista pero el artículo sería interminable. El objetivo es más bien, ofrecer unas nociones básicas,  empezar a indagar y a profundidad y a tener esos conceptos presentes en nuestras lecturas, analizarlos, ser críticos, buscar otra literatura y otras referencias, enseñar desde pequeñas otro tipo de cuentos. En la etapa adolescente pueden ser muy útiles los libros de Gemma Lienas: El diario violeta de Carlota, El diario rojo de Carlota y El diario azul de Violeta que abordan las relaciones sentimentales, la sexualidad la desigualdad y la violencia de género o el libro Si es amor, no duele de Ivan Lerreynaga y Pamela Palenciano. 

Se trata, en parte, como se explica en este artículo publicado en el blog Proyecto Kahlo de reapropiarnos del término amor y resignificarlo con una perspectiva feminista. Y, por supuesto, siempre en el amor cuidarnos: Cómo cuidarte cuando estás enamorada.

Algunas cuestiones importantes como el cuidado, la confianza, la comunicación se plantean en libros enfocados a las relaciones poliamorosas pero que pueden ser de utilidad para otro tipo de relaciones ya que muestran de forma positiva cómo gestionar conflictos, diferencias, los celos. Algunos de ellos son: Ética promiscua, (h)amor1, (h)amor2, Poliamor.

amorEn definitiva, de las lecturas que hacemos también se llena nuestro imaginario simbólico, así que parece buena idea leer de forma crítica y entender el mensaje que nos están transmitiendo. Porque el amor romántico no sólo puede doler, también mata; es el germen de la violencia que se ejerce contra las mujeres. Apoyar y buscar lecturas que fomenten y visibilicen diferentes tipos de relaciones amorosas y entre diferentes tipos de  personas y, desde luego, que no las juzguen, también nos ayudará a tener una perspectiva más amplia, respetuosa y tolerante.

Hagamos que el amor valga la pena también a través de la literatura.

La menstruación

El tema de la menstruación es un tema incómodo, del que no gusta hablar. De hecho, encontrar o haber leído novelas donde este tema sea el central o se trate en alguna parte  puede resultar trabajo arduo. ¿Por qué?

Erika Irusta, pedagoga menstrual (sí, así como suena) define el ciclo menstrual como “un compendio de niveles hormonales que modifican el cuerpo, así como la mente”.

Sin pretender caer en un carácter esencialista, ella afirma que la regla es algo fisiológico que en sí mismo no es malo sino que la cultura, el patriarcado le ha dado connotaciones negativas y lo ha convertido en una cuestión tabú.

A lo largo de la historia, de una u otra manera se ha visto (ya sea religión, filosofía o creencias populares) como algo que ocultar o que trae mala suerte.  En el artículo “Mancho pero no doy asco” podéis encontrar ver unas pinceladas sobre la concepción de la regla en distintos ámbitos.

aliados14Volviendo a Erika Irusta. Realiza un trabajo interesante en cuanto que ha creado una comunidad que trabaja en temas educativos y con perspectiva de género en torno al ciclo menstrual. Se llama el Camino Rubí y ofrece sesiones on line, boletínes, etc. Ha publicado diversos libros que hablan no sólo la menstruación sino otros temas relacionados con el cuerpo: Cartas desde mi cuarto propio o Diarios de un cuerpo propio.

También Simone de Beavouir habló en su conocida obra El segundo sexo sobre la menstruación y lo que suponía. Por un lado, consideraba que hubo un tiempo (con las sociedades matriarcales) en el que la idea sobre la menstruación era ambivalente, podía ser bueno o malo. Ella afirmaba que con la llegada del patriarcado las creencias sobre la regla se convirtieron en negativas y a partir de entonces fue un tema nefasto y mal visto en la sociedad.

Por otro lado, de forma un tanto dura, en el citado libro, mostraba algunos de los  momentos difíciles a los que podía enfrentarse una mujer cuando tenía la regla. Decía “[…]en cada nueva ocasión, la joven vuelve a experimentar el mismo disgusto ante aquel olor insípido y corrompido que asciende de sí misma (olor a pantano, de violetas marchitas), ante aquella sangre menos roja y más sospechosa que la que fluía de sus heridas infantiles. Día y noche tendrá que pensar en cambiarse, en vigilar su ropa interior, sus paños higiénicos, resolver mil pequeños problemas prácticos y repugnantes

Las creencias y pensamientos que han ido difundiéndose a lo largo de los tiempos (desde que no te puedes lavar la cabeza hasta que una mujer con la regla cerca de una cosecha la estropea) ha logrado que las mujeres vivamos la menstruación como algo doloroso emocionalmente (y físico, también para muchas), algo malo, algo que hay que evitar que se note. Bien sabemos que los anuncios de compresas y tampones suelen generar malestar porque precisamente no muestran la menstruación como un hecho fisiológico normal sino que todo va encaminado a que parezca que no se tiene o que no se sufre.

El tema de la menstruación no deja de ser un tema controvertido porque somos diversidad de mujeres y posiblemente vivimos esos días de maneras muy diferentes y, por tanto, variadas maneras de abordarlo o enfrentarlos. Sin embargo, con independencia de esto, sí que es necesario conocer nuestro cuerpo, cómo funciona, cómo reaccionamos ante él, aprender a aceptarlos y ser conscientes, como decíamos, de que existe una cultura patriarcal que menosprecia y rebaja todo lo que tiene que ver con las mujeres.

aliados13

Hace un par de años más o menos, la poeta Rupi Kaur fue censurada en Instagram por mostrar fotos de ella menstruando dentro de un proyecto fotográfico sobre este tema, un indicativo de cómo se concibe en estos días la regla. En su página web podéis ver las fotos de este trabajo titulado Period.

aliados12

Period. Proyecto fotográfico Rupi Kaur

En sus poemas, feministas, habla también, junto a temas como la violencia, la sexualidad, la depilación, de la regla (traducción propia del inglés):

“Al parecer es de mal gusto

mencionar mi período en público

puesto que la biología de mi cuerpo

es demasiado real.

Es más correcto vender

lo que está entre las piernas de una mujer

que mencionar su funcionamiento interno.

El disfrute de este cuerpo es visto como hermoso

mientras que su naturaleza es algo feo”.

Podéis leer más poemas, acompañados de ilustraciones, en sus libros Leche y Miel (de donde procede este poema) y Otras maneras de usar la boca.

En el libro Monólogos de la vagina de Eve Ensler (que también fue una obra teatral) se entrevista a más de 200 mujeres que cuentan, entre otras cosas, sus experiencias en torno a la regla: cómo se sienten, qué les han dicho que pueden o no hacer, etc.

Mejor Lola que mal acompañada

Otros libros, aunque no tienen como eje central la menstruación, también tocan temas relativos al cuerpo y sus procesos en las mujeres: Cómo ser mujer de Caitlin Moran,  Zonas húmedas de Charlotte Roche o Mejor Lola que mal acompañada de Raquel Riba Rosy.

También,rastreando, en la literatura infantil encontramos  algunos títulos que tratan este tema e intentan acompañar a las niñas en este proceso e informarlas como Mamá me ha venido la regla de May Serrano, El libro rojo de las niñas de Cristina Romero y Francis Marín o El tesoro de Lilith de Carla Trepat.

Y para finalizar os dejamos este vídeo de Malena Pichot, artista y humorista argentina: Boludas que menstrúan.

 

 

 

 

 

Mujeres que leen, mujeres que escriben contra la opresión

El ámbito literario es un campo de batalla, otro más, en el que las mujeres luchamos contra la opresión que el patriarcado ejerce sobre nosotras. La lectura, en mayor o menor medida, otorga conocimientos, independencia, libertad, capacidad de decisión. Los hombres han intentado evitar, hasta hace relativamente poco, que las mujeres leyéramos o escribiéramos. Lo consideraban innecesario, pensaban que éramos incapaces o que tal actividad nos volvería locas. Simplemente tenían miedo de perder sus privilegios en la sociedad. La lectura era peligrosa para las mujeres, decían. Una excusa para continuar sometiéndonos y mantener una relación de poder sobre nosotras. Al mismo tiempo, ejercieron violencia (y se continúa) al crear referentes estereotipados, sumisos, dependientes y no libres.

Sin embargo, las mujeres siempre hemos buscado el modo de escapar al control que el patriarcado nos ha impuesto, de rebelarnos contra el poder establecido y contra el papel que nos han asignado en la sociedad en contra de nuestra voluntad.

En la China antigua, en Hunan, las mujeres crearon un lenguaje secreto, el nushu, para poder hablar entre ellas ya que el lenguaje escrito por hombres lo tenían vedado. Era su forma de comunicarse y darse consejos sin que los hombres se enteraran.

chinaPoco interés ha habido en dar a conocer a Murasaki Shikibu, escritora japonesa del siglo XI que escribió Genji Monagatari, considerada la primera novela, tal como hoy la concebimos, de la historia.

En la Edad Media se leían libros religiosos y sagrados y aunque bien es cierto que la cultura estaba en manos de la Iglesia y de las clases nobles o la corte, también destacaron mujeres en los scriptoriums. Conocida es Hildegard de Bingen, autora de libros visionarios, tratados científicos, médica y compositora o Eloísa de Paracleto, mujer excepcionalmente culta y erudita.

En el siglo XV había un Tratado que afirmaba que las mujeres solo podían leer lo escrito por sus maridos cuando estuvieran solas y para cualquier otra lectura debían estar acompañadas. Aún así hubo mujeres como Cristina de Pizan que escribió una obra de referencia, la primera obra feminista moderna: La ciudad de las mujeres, un tratado donde ya habla de temas como la violación, la igualdad entre mujeres y hombres y el acceso al conocimiento por parte de las mujeres.

Humanistas y filósofos como el español Juan Luis Vives, en el siglo XVI, aconsejaba a los maridos que impidieran que las mujeres e hijas leyeran, ya que según él carecían de juicio. Siguieron su estela el celebérrimo Jean Jacques Rousseau, que no dejó de ser un misógino. En el último capítulo de su obra El Emilio, dedicado a Sofía, la mujer ideal, se muestra a favor de que la mujer viva en la esfera privada y se dedique durante su vida a agradar y satisfacer a los hombres. En cambio, quedaron en más en la sombra pensadores como François Paulin de la Barre o el Marqués de Condorcet que defendían la igualdad de las mujeres en la sociedad. Son los tiempos de las cazas de brujas pero también el de la aparición de algunos clubs de lecturas, surgido a raíz de mujeres que se juntaban para hablar mientras hilaban y bordaban.

ilustracionLa figura de lectora ya había empezado a tomar cierta entidad y en el siglo XVII las mujeres empiezan a acceder a la lectura, aunque siempre con limitaciones, y todavía con muchas lecturas religiosas. En el siglo XVIII son imprescindibles las obras de Olympe de Gauges que escribió Los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791 como réplica a los Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789, que a pesar de lo que muchos quisieron afirmar no incluía los derechos de las mujeres. También fue importante la contribución de Mary Wollstonecraft con la Vindicación de los derechos de la mujer en 1792, en parte una respuesta en clave feminista al Emilio de Rousseau del que se sintió profundamente decepcionada al leer el capítulo dedicado a Sofía. La pensadora afirmaba que la mujer no era inferior al hombre sino que no se le había dado la misma educación.

Un siglo después, se empezaba a estudiar la mujer como cuestión social. También aparecen filósofos, como John Stuart Mill, el cual reivindica la igualdad de las mujeres en El sometimiento de las mujeres. En sus pensamientos influyeron las ideas feministas que le transmitía Harriet Taylor. Las mujeres viven una época en que no encuentran su lugar en el mundo, sometidas por el patriarcado y empiezan a aparecer enfermedades como la anorexia y a diagnosticar a muchas mujeres como histéricas cuando realmente el patriarcado era el origen de sus problemas. Un ejemplo lo encontramos en Alice James, cuyo diario dejó con la boca abierta a sus hermanos Henry y William o en Charlotte Perkins Gilman a la que los médicos le prohibieron leer y escribir porque la vida intelectual le perjudicaba, algo que se negó a aceptar. El papel amarillo es un relato imprescindible suyo que refleja la situación de muchas mujeres.

remediosYa en el siglo XX, se produce, como dice Ángeles Cabré, una democratización de la lectura y aparecen grandes lectoras y escritoras como Virginia Woolf que reivindica una habitación propia para las mujeres. Recordemos que hasta ahora la vida se hacía en un lugar común y, por ejemplo, no fue fácil para Jane Austen escribir sus novelas en un salón lleno de ruido, entre el trasiego familiar y las visitas de conocidos a la casa. Otros nombre importantes son el de la escritora neozelandesa Katherine Mansfield, la estadounidense Anais Nïn, la chilena Gabriel Mistral o la argentina Alfonsina Storni. En España se creó el Lyceum Club en 1926 y funcionó hasta 1939, una asociación para mujeres, la élite cultural, que disponía de tiempo y medios debido a su ambiente familiar y su nivel de educación para estas actividades. Estuvo compuesto por mujeres tan importantes para nuestra historia y olvidadas como María de Maeztu, María Lejárraga, Zenobia Camprubí, Victoria Kent, Concha Méndez o María Teresa de León.

En la actualidad hay más mujeres lectoras que hombres pero se sigue leyendo, en gran medida, con una mirada masculina. Se visibilizan pocos nombres de escritoras y los hombres, la sociedad, infravalora lo escrito por las mujeres, etiquetándolo de manera despectiva como femenino únicamente porque no se ajusta al patrón masculino. El mejor libro escrito por una mujer siempre va a ser peor valorado que el peor escrito por un hombre. Existen gran cantidad de autoras, con estilos muy diferentes que nos permite hacernos una idea de la diversidad, siempre buena, con la que contamos. Estos son algunos (que no todos): Margaret Atwood, Chimamanda Ngozi Adichie, Marcela Serrano, Virginie Despentes, Gioconda Belli, Paloma Bravo, Alice Munro, Belén Gopequi, Caitlin Moran, Toni Morrison, Elfriede Jelinek, Iztiar Ziga y un largo etc.

Es necesario seguir leyendo, con mirada feminista, ser reflexiva y crítica, cuestionar a través de la lectura los valores patriarcales y sexistas que nos imponen. Por este motivo surge, con el auge de los clubs de lectura, y como en otras tantas ciudades, el primer Club de lectura feminista de Guadalajara, dentro de la Asociación de La Maraña, un club participativo y abierto. Hace falta continuar la lucha y la reivindicación, también a través de la cultura, y más concretamente de la literatura, relegada en muchas ocasiones al último lugar, porque debemos comprometernos, no aceptar sin más el poder y los cánones establecidos y dar espacio a otros valores alternativos más igualitarios y justos para mujeres y hombres.

Busquemos, como dice la poetisa mexicana Rosario Castellanos en su poema Meditación en el umbral, un mundo menos sórdido para las mujeres.

Leamos. Cuestionemos. Sigamos cambiando el mundo.

*Publicado originalmente en el blog del Club de Lectura feminista de la Asociación La Maraña