La vegetariana. Han Kang

La vegetariana fue publicado por primera vez en 2007, en Corea del Sur, país originario de su autora Han Kang. Esta ganó en 2016 el Man Booker Prize International. Nació en 1979 y estudió literatura en la Universidad de Yonsei. Es narradora y poeta y esta es su primera novela traducida al castellano.

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A pesar de su título, no es se trata de una novela que tenga que ver con el veganismo y el antiespecismo. Podríamos discutir si es un título acertado o no, pero lo cierto es que a su autora le ha funcionado desde el punto de vista del marketing.

Es una novela compuesta de tres relatos relacionados entre sí. Se dice que se inspiró en un verso de Yi Sang: “Creo que las personas han de ser plantas”, que Hang Kang interpretó como una posición contra la violencia del período colonial nipón.

Se trata de un libro recomendable para leer puesto que puede generar debates enriquecedores en torno a cuestiones del papel de la mujer, las agresiones que sufren y las violaciones.

En primer lugar, debemos ser conscientes del contexto cultural y social en el que tiene lugar y antes de juzgarlo tenemos que ser conscientes de nuestra mirada occidental que, en muchos sentidos, es diferente de la asiática.

Corea del Sur es un país rico, muy influenciado por ideas confucionistas (que relegan a la mujer a un papel sumiso al padre, al hermano, al marido) y donde como comenta Gabi Martínez en la introducción del libro, la existencia aún de la chamanería (el 90 % son mujeres puesto que es el único lugar donde puede no verse sometidas). En los últimos tiempos hay mucho interés en las ideas capitalistas a pesar de lo que también alberga muchas tradiciones. Aunque hay una mujer en el gobierno, primera presidenta del gobierno en Corea del Sur, Park Geun-hye, pocas personas lo ven como un indicador de la mejora de la situación de las mujeres, ya que es hija del dictador que gobernó entre 1961 y 1979.

Quizás, en este contexto podamos entender el planteamiento de la novela y uno de los puntos sobre los que me parece interesante conversar. La protagonista, Yeong-hye tiene una noche un sueño y entonces decide dejar de comer carne, después también vegetales y se irá 519HCe7xx3L._AC_UL320_SR202,320_dejando hasta llegar a un punto muy extremo, su deseo de convertirse en planta, elementos fantásticos que en algunas ocasiones Han Kang utiliza en sus novelas. La autora comenta que empleó este tipo de metáfora o parábola para mostrar cómo Yeong-hye lo que pretende es desconectar de la violencia que existe en el ser humano y rebelarse contra el rol que la sociedad le ha impuesto, aunque los demás no lo vean así porque a lo largo de la novela simplemente piensan que se ha hecho vegetariana o que tiene anorexia.

Comprobaremos que en la novela, Yeong-hye, no tiene voz, apenas habla un par de veces y siempre de manera muy breve. Es observada y se le da existencia desde el punto de vista de otros tres personajes: su marido, su cuñado y su hermana. La mujer, atravesada por la mirada de lo otros y que de alguna forma convierte a la lectora también en observadora con la posibilidad de crear su propia opinión.

La sociedad patriarcal que comentábamos que proporciona las reglas del confucionismo se aprecian claramente en estos tres personajes.

El marido, un personaje machista que sólo desea una mujer que le atienda y le sirva y que piensa de ellas cosas como: “Antes de que mi mujer se hiciera vegetariana nunca pensé que fuera una personal especial”, “Si me casé con ella fue porque así como no parecía tener ningún atractivo especial, tampoco parecía tener ningún defecto en particular”, “Así pues, fue natural que eligiera casarme con ella, que tenía el aspecto de ser la mujer más corriente del mundo”, “Tal como lo había esperado mi mujer se ajustó sin problemas al rol de esposa común y corriente que yo deseaba”.

El cuñado, artista, parece haber sentido atraído por Yeong-hye y aprovecha el cambio de esta en la alimentación y su comportamiento para intentar que participe en una especie de performance pero su mirada sobre ella es siempre la de una mujer sexualizada, erotizada que podría culminar sus fantasías: “La mujer de sus bocetos no tenía rostro, pero era su cuñada. Mejor dicho, tenía que ser su cuñada. […] Era un poderoso deseo sexual hacia un objeto definido que no sentía desde que se había casado”, “Superponiéndose a la sensación placentera que tuvo cuando tocó por primera vez las tiernas nalgas de su hijo recién nacido, el trasero de su cuñada, que nunca había visto, resplandecía como una luz brillante dentro de sí mismo”.

Por último, ofrece su punto de vista de Yeong-hye, su hermana, que representa el papel de la mujer que todo lo tiene que poder, la superwoman: trabajo fuera de casa, en casa, cuidar a su hijo, a su marido, y hacerse cargo de su hermana cuando esta cambia y su familia se desentiende de ella: “Yeong-hye era cuatro años menor que ella […] Desde los años de infancia, en los que era castigadas con cachetadas por la mano pesada del padre, Yeonghye había sido para ella alguien a quien debía cuidad continuamente alguien que le suscitaba un sentimiento de responsabilidad que se asemejaba al instinto maternal”

Además, podemos analizar temas con la violencia contra las mujeres. Todos los personajes masculinos de esta novela ejercen violencia contra las mujeres, al ver que no consiguen de las mujeres lo que ellos consideran que tienen derecho a reclamar. El padre pega a su hija cuando decide dejar de comer carne y tanto el marido como el cuñado consuman violaciones dentro del matrimonio.

La vegetariana es una novela perturbadora, te remueve por dentro, es dura y con escenas gore pero merece la pena leerla y reflexionar sobre ella. La propia autora en una entrevista comentaba que los hombres solían sentirse muy incómodos y la dejaban de leer. Las mujeres, en cambio, aunque sentían malestar sí que continuaban leyendo.

¿Puede ser porque a los hombres no les gusta leer sobre los privilegios y la violencia que ejercen contra las mujeres y éstas se han sentido identificadas con esa sumisión e inferioridad a las que se les suele relegar?

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La bastarda. Trifonia Melibea Obono

Conocemos otras como Chimamanda Ngozi, Yaa Gyasi o Nadime Gordimer pero nos llegan con cuentagotas y, a veces, hasta nos pueden pasan desapercibidas. Recientemente Casa África y la editorial Baile del Sol han publicado una antología en castellano de escritoras africanas de habla inglesa, titulado Ellas [también] cuentan un libro que esperemos que devuelva, en parte, lo que se merecen, muchísimas escritoras del continente africano.

El libro que tengo entre manos y que he terminado de leer hace poco es  La bastarda  de Trifonia Melibea Obono,  escritora de Guinea Ecuatorial.

Trifonia Melibea es una escritora joven, nacida en 1986, periodista y politóloga. Empezó a escribir hace mucho tiempo, cuando en la infancia se hacía preguntas sobre por qué ella no podía hacer ciertas cosas, aunque no haya sido hasta hace poco cuando se han publicado sus libros.

Melibea-Obono_2La escritora guineana habló ya en 2016, en una mesa redonda sobre diversidad afectivo-sexual en el Centro Cultural de España en Malabo, de la dificultad que existe en su país para vivir y disfrutar libremente de una sexualidad diferente a la normativa. De hecho, muchas personas tienen que mentir y llevar una doble vida, afirma.

La bastarda es una breve novela, bien escrita, que se lee con fluidez, una novela feminista que visibiliza temas complicados de sacar a la luz en determinadas culturas como son la presión de la tradición, la homosexualidad y el control sobre las mujeres.

Cv8VEZVXgAUmUdmLa novela está ambientada en Guinea Ecuatorial. La protagonista, Okomo, pertenece a la etnia fang. A través de la joven conoceremos las costumbres y tradiciones de esta etnia así como las diferentes presiones y dificultades a las que tiene que enfrentarse.

En este caso, Okomo, lo tiene doblemente difícil por ser mujer y bastarda (su madre murió en el parto y desconoce quién es el padre) y por sentirse atraída por las mujeres. Esta dificultad es mayor porque en muchas culturas africanas el ser homosexual ni siquiera se considera, se piensa que es un mal proveniente de la cultura occidental.

En la etnia fang si existe una palabra para el hombre homosexual: “hombre-mujer” pero para el caso de la mujer no existe un término con que nombrarla, por lo tanto, existe una doble invisibilidad para las mujeres.

Con la historia de Okomo se cruzan otras historias que le dan forma al libro y nos hacen reflexionar sobre otras costumbres arraigadas en la etnia fang como la poligamia y la brujería.

Personalmente, creo que se trata de un libro con fuerza, del que se pueden extraer muchas conclusiones y que recomiendo su lectura puesto que como se comenta en su introducción es novedoso porque lo escribe una mujer, es feminista y militante y habla abiertamente de la homosexualidad en África.

Bastarda yo, una mujer fang; bastarda yo la hija de una soltera fang; bastarda yo, lesbiana. Con esta cita al comienzo del libro se resume la potencia del libro y los ejes sobre los que se mueve.

 

La señora Dalloway. Virgina Woolf

woolfEn una sociedad victoriana hermética y de ideas conservadoras, la escritora Virginia Woolf (1882-1941) consiguió sobresalir con su talento y, además, ser reconocida como una gran intelectual en su propia época. Escribió novelas, ensayos, cuentos y fue una gran oradora.

Bien es cierto que era una época en la que hacía falta pertenecer a una clase acomodada para acceder a la cultura, aunque era más difícil para las mujeres (en una ocasión le negaron la entrada a la biblioteca porque las mujeres solo podían entrar acompañadas o con una carta de presentación). Woolf no fue al colegio pero sí que recibió formación en casa y tuvo acceso a libros que le facilitó adquirir conocimientos. Sin embargo, vivió también momentos duros. Su madre murió cuando ella tenía trece años y dos años más tarde, lo hizo una de sus hermanas. También sufrió abusos sexuales de uno de sus hermanastros, hechos que pudieron marcarla profundamente e influir en las continuas depresiones que padeció desde joven.

Estamos ante una mujer adelantada a su tiempo que perteneció a un club selecto de intelectuales, el Círculo Bloomsbury, creó junto a su marido su propia imprenta y mantuvo un matrimonio abierto al tener relaciones con mujeres; la más conocida fue su amante Vitta Sacke-Ville, en quien se basó para escribir su famosa novela Orlando.

Fue una escritora innovadora que intentó romper los férreos moldes de la época no sólo mediante sus historias sino también con un lenguaje innovador que escapaba al férreo control de las normas sociales. Es considerada una de las pioneras en la utilización del flujo interior de los personajes con gran brillantez como herramienta de narración, técnica que se aprecia especialmente en su novela Las Olas pero también en La señora Dalloway. También introdujo temas novedosos y provocadores en su tiempo como la homosexualidad, la sexualidad en Orlando, la transexualidad en Flush, la masculinidad y la guerra en Tres Guineas o la independencia de las mujeres en Un cuarto propio.

La señora Dalloway, publicada en 1925, tres años antes de que el sufragismo alcanzara su éxito en Gran Bretaña y que se menciona sutilmente en la novela, es su cuarta obra. La protagonista es Clarissa Dalloway, una mujer de la alta sociedad que está preparando una fiesta. La novela transcurre en único día y a lo largo de él nos encontramos con las reflexiones de Clarissa sobre su vida y sobre una relación amorosa anterior y con numerosos personajes, algunos que se conocen entre ellos, otros, que se cruzan casualmente en el camino a través de elementos ambientales y espaciales, como las campanadas del Big Ben o un parque londinense y que configuran la idiosincrasia y funcionamiento de la sociedad londinense del período de entre-guerras. Una sociedad dura y elitista que solo mira con buenos ojos a una clase social adinerada, que obedece a unas normas sociales muy rígidas y donde se percibe claramente la lucha y la diferencia de clases.

Encontramos mujeres que sufren, que se sienten encorsetadas en el debe-ser que la sociedad les impone, como la propia señora Dalloway, y del que les gustaría escapar. Existe un único modelo de mujer, estereotipo del que no está permitido salir y se espera la dependencia, la debilidad y la complacencia a los hombres. Además, se trata de una sociedad que ve con malos ojos la sexualidad fuera de la norma que son las relaciones hombres-mujeres. Las mujeres sienten atracción por otras mujeres pero se inhiben ante algo que está prohibido y que la sociedad condena.

Es interesante el tratamiento de las enfermedades mentales en la novela. La propia Woolf sufrió trastornos bipolares que la llevaron finalmente al suicidio. A través de Septimus Warren Smith, uno de los personajes de la novela, y el alter ego de Virginia Woolf, asistimos a una queja abierta del tratamiento que reciben las personas enfermas por parte de los médicos. La negación del derecho a tomar decisiones sobre sí mismos y su falta de autonomía, situación que la escritora pudo vivir en carne propia y que otras escritoras como Charlotte Perkins-Gilman en El papel pintado de amarillo y Janet Frame en la autobiografía Un ángel en mi mesa también trataron.

Nos hallamos, por tanto, ante el retrato de una sociedad violenta contra las mujeres y contra las clases sociales que no se consideran de la alta sociedad. Una violencia que se ejerce a través de las leyes. Una sociedad que considera a los otros un peligro. Virginia Woolf es capaz de mostrarnos a través de pensamientos, miedos, emociones y reflexiones entrelazadas una sociedad que califica de enfermas a quienes no cumplen los mandatos sociales cuando es la sociedad la que está realmente enferma.

La señora Dalloway, aunque sea una novela densa y compleja, quizás difícil en algunos momentos, es de imprescindible lectura ya que de ella se extraen temas de debate entorno a cuestiones feministas que hoy día continúan de actualidad. Por su parte, Virginia Woolf continúa siendo un referente del feminismo y su gran logro fue ser considerada , lo que es, un genio y no una musa.

*Publicado originariamente en blog del Club de lectura feminista de la Asociación La Maraña

Tea Rooms. Mujeres obreras

Tea Rooms. Mujeres obreras, escrita por Luisa Carnés en 1934 es una novela descubierta y editada recientemente, con gran acierto, por Hoja de Lata. Sólo lamento que haya llevado tanto tiempo redescubrirla y darle el valor que se merece.

carnesLuisa Carnés fue una escritora de la Generación del 27, invisibilizada como tantas otras asociada a la narrativa social de la preguerra. Nació dentro de una familia obrera y su experiencia vital se reflejó en muchas de sus novelas donde recoge la situación social de dicha clase y en particular de las mujeres.

Marca muy bien la diferencia de clase a través de pasajes tan significativos como que se ha consolidado esa definición de sociedad que dice «los que suben en ascensor y los que utilizan la escalera interior» o la preferencia de las mujeres pobres y obreras del invierno al verano porque «ve el temor la proximidad de los días radiantes de ese sol enemigo que descubre el zapato informe, que ilumina cada deterioro del atavío con la precisión del reflector a la estrella».

Matilde es una joven protagonista de la novela, que recorre las calles de Madrid en busca de trabajo con cuyo salario poder ayudar a su familia. Es contratada en un salón de té donde trabaja junto a otras mujeres. A través de las miradas de todas ellas nos vemos inmersas en las distintas situaciones y vicisitudes a las que se tieluisanen que enfrentar, cada una con su propia idiosincrasia y sus herramientas. Encontramos la mujer católica, la «moderna», la estoica y, por supuesto, la rebelde, encarnada en Matilde que reniega del funcionamiento de la sociedad.

Es una novela que cada línea, cada párrafo ofrece mucho para analizar y reflexionar. Desde la explotación laboral (se trabajaba los domingos por el mismo salario, los ingresos eran para el empresario) y el acoso por parte de hombres con poder a sus empleadas (miradas de escote), pasando por la cuestión de la maternidad, el trabajo en el hogar hasta la división de clases (ricos y pobres), la religión, fatalista para la mujer obrera, y la solidaridad entre iguales (necesidad de organización colectiva para salarios y condiciones laborales justas).

Es decir, Luisa Carnés es crítica con el sistema, con la desigualdad social y la discriminación hacia las mujeres. Es una novela original, con gran fuerza narrativa, de estructura sencilla, innovadora para su época y con gran vigencia actual puesto que encontramos numerosas situaciones y discursos que bien nos podría estar sucediendo a cualquiera de nosotras.

Una lectura imprescindible.

Solos. Paloma Bravo

Desde la cotidianidad se puede hacer política porque lo personal es político. Y eso lo que consigue Paloma Bravo en su novela Solos.

palomaSolos es una novela para valientes, para aquellas personas que estén dispuestas a cuestionar cierto status quo social como son las parejas y las amistades. Como ella misma dice en una entrevista, Solos va dirigida: “A todos lo que tienen miedo a la soledad y al dolor. A todos los que saben reír”.

Elena y Javi son el prototipo de pareja que delante de sus amigos intentan parecer la pareja perfecta pero que realmente está llena de dudas y miedos sobre su relación. Ambos provienen ya de una relación que no ha funcionado y con hijos.

La novela intenta mostrar que la sociedad nos obliga a estar en pareja, que es la situación ideal (la situación ideal para que los estados puedan controlarnos más fácilmente). Ellos dos se dan cuenta de que su relación ha llegado a su fin pero por miedo a que les vean como fracasados y por miedo a la soledad, no se atreven a dar el paso.

soledadNos sentimos solas si no tenemos pareja pero la realidad es que tenemos amistades, familiares, compañeras de trabajo, vecinas, etc. ¿Por qué la felicidad ha de girar en torno a la pareja?

El personaje de Ana, una amiga de la pareja me parece grandioso: independiente, divertida, valiente, con sentido del humor, con iniciativa, con las ideas claras. Es reconfortante encontrar un personaje femenino que sea fuerte y rompa estereotipos (a pesar, de que como todo el mundo tenga sus miedos).

Tomás es el cuarto personaje de la novela, muy amigo de Ana. Me ha gustado también que entre ellos, a pesar de que Elena y Javi lo intentan, no haya una relación amorosa. Mujeres y hombres pueden tener relaciones de amistad entre ellos, sin nada más.

Entre las conversaciones que surgen entre estos cuatro personajes nos vamos haciendo una imagen de los temores individuales así como de las imposiciones patriarcales que todas las personas sufrimos y el pavor que tenemos a tomar decisiones para no salirnos de los márgenes que nos han impuesto.

Novela necesaria. Espero que haya más.

Entrevistas a Paloma Bravo: